El génesis de Lupus, se produce cuando a mediados del año 1999, el vocalista José Ramón Rubilar y el guitarrista Joe Muñoz, deciden abandonar una banda de metal hardcore en la que militaban, para iniciar su propio proyecto, orientado hacia un metal más moderno y progresista.
Con esta idea en la mente, el dúo se abocó a buscar a los integrantes que completaran la formación, tarea que no fue para nada fácil. 12 bateristas probaron suerte sin éxito en el proyecto, hasta que finalmente Oscar Zahri, que tocaba la batería nada más que en su casa, impresionó al dúo por su potencia, y principalmente, por tener una escuela ligada al hip hop y el metal, lo que cuadraba perfecto en el estilo musical que pretendían.
3 fueron los individuos que pretendieron tocar el bajo en la banda, antes de que anclara definitivamente Christopher Martinich, un tipo talentoso que provenía de otro grupo santiaguino en formación. El quinteto lo completó el guitarrista ecuatoriano que llegaba a radicarse en Chile, Alex Caicedo.
Todo este proceso duró aproximadamente un año, y en esos primeros ensayos comenzaron a forjarse los primeros temas de Lupus, nombre que tomaron de una enfermedad virulenta que ataca el sistema inmunológico, con un procedimiento similar al sida.
Bajo este oscuro concepto, el quinteto tuvo su debut en Septiembre de 2000, en la primera edición del Aggrofest, en una fecha que resultaría histórica y fundamental para la historia de la banda. Invitados como una de las bandas nuevas, desconocidos para todas las 500 personas que se dieron cita en la discoteque Laberinto ese Domingo 2 de Septiembre, Lupus impresionó por su potencia, puesta en escena y el magnetismo como frontman de su cantante José Ramón Rubilar.
En el marco de una escena del nuevo metal que estaba creciendo, la banda se codeó en su primerísima presentación con las bandas fuertes de ese momento, como Rey Chocolate, 2X y Rekiem, y dejó una sensación de solidez tanto en el público como en sus colegas. La popularidad del quinteto, desde ese mismo día comenzó a crecer explosivamente, logrando que la banda se posicionara rápidamente en la escena, teniendo sólo como aval esa única presentación y un inteligente y ordenando trabajo de promoción que radicaba fuertemente en la estética, elemento que nunca es tomado en cuenta por las bandas nacionales. Con el color negro como bandera y un orden casi militar en sus uniformes de escena, Lupus marketeó su imagen con una correctísima campaña promocional, lo que definitivamente los diferenció del resto. Así, a menos de un año de formación ,y con sólo UNA presentación, el quinteto, ya tenía un nombre dentro del circuito. " Yo soy un eterno agradecido del Aggrofest, porque por estar ahí en el momento correcto y en el lugar correcto, Lupus se saltó un montón de lugares de mierda en los que todas las bandas tienen que tocar para hacerse un nombre. Fuimos afortunados y soy un agradecido de eso".
Durante el resto de 2000, vinieron un par de presentaciones más, que incluyeron la segunda versión del Aggrofest, en Diciembre de ese año, ocasiones que sirvieron para seguir consolidando a la banda con el público de una escena que no paraba de crecer. En ese intervalo de tiempo, deciden incorporar al Dj Claudio Romero, como una manera de enriquecer su música que por esos días comenzaba a orientarse hacia el lado más extremo del aggro rock, espirituados por la influencia de bandas como Mudvayne o Slipknot.