Nava del Rey
Nava del Rey (2310 habitantes) es conocida desde antiguo como Nava de Medina o Llanura. El rey Felipe II le concedió la independencia de Medina en 1560, conociéndose desde entonces con el nombre de Nava del Rey. Llegó a tener el honor de ciudad con Alfonso XII en 1877, en consideración al progreso alcanzado durante el siglo XIX.
Actualmente vive de la agricultura cerealista y vitivinícola, de fama en el mundo entero por sus vinos blancos, exportados al Nuevo Mundo después del descubrimiento de América y apreciados por zares y reyes europeos. Tirso de Molina llamó a estos caldos 'Los monarcas de Castilla', lo que da idea de la fama que alcanzaron. Sus bodegas cosechan y embotellan el vino con la más moderna tecnología.
La fabricación de toneles para bodegas es otra industria importante en Nava, así como la elaboración de dulces (de fábrica o más tradicionales).
Aunque la diáspora general de los años 40 del siglo XX sumió a Nava en la decadencia, hoy está renaciendo gracias a la Asociación de Amigos de Nava del Rey (PRONAVA), cuyos miembros ven en la centenaria ciudad un futuro prometedor. Las principales actividades económicas de Nava del Rey son la industria (vinícola y fabricación de toneles) y agricultura (viñedo y cereales). Lo primero que sorprende al llegar a Nava del Rey es la impresionante torre dieciochesca y la colegiata de los Santos Juanes. La torre bien ha merecido el título de 'Giralda de Castilla', en pugna con las torres gemelas de Alaejos. La construcción del conjunto de la colegiata y la torre se inicia con Gil de Hontañón en el siglo XVI y se termina con Churriguera en estilo barroco. En su interior se encuentra el magno retablo mayor con tallas de Gregorio Fernández y un Santo Entierro flamenco, expuesto en las Edades del Hombre.
En el exterior, llama la atención la Casa del Cabildo, de tipología similar a las de Medina de Rioseco y Alaejos, con balcononada para presenciar los festejos en la Plaza Mayor.
Nava también posee un importante conjunto urbano de casas blasonadas y soportales, de ladrillo y piedra del siglo XVIII, como su Ayuntamiento, de buena cantería y balconada, obra de 1724 de Jerónimo Aznar. Destacan asimismo los aleros de ladrillo y madera en voladizo de muchas casas de la villa.
El convento de Agustinas, del siglo XVIII, posee importantes obras de Luis Salvador Carmona, escultor de la Corte de los Borbones nacido en Nava. El hospital de San Miguel tiene obras del propio Carmona y de Alejandro Carnicero. Nava del Rey es una ciudad monumental de unos 2.000 habitantes, con un rico pasado y una industria moderna de reconocido nivel, donde se fabrica el vino blanco de la Nava, tan apetitoso como el Jerez.
Este pueblo se caracteriza por su tranquilidad; su ambiente sano, en pleno campo castellano, la convierte en un lugar ideal para unas descansadas vacaciones. La celebración en diciembre de la Fiesta de la Concepción es, quizá, lo más genuino y original de Nava.
Foto de la torre de la iglesia (foto realizada desde la Concepcion)