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Va a cumplir treinta años como vocalista de Los Huracanes del Norte. Pero dice que todavía le falta mucho. La verdad, sin embargo, es que Heraclio "Rocky" García comenzó a cantar junto a su abuelo, el inolvidable Don Jesús Ruvalcaba, un gran músico cuyo único gran defecto fue que nunca salió del rancho donde vivía primero en Yahualica, Jalisco, y más tarde en Tanganzícuaro, Michoacán.

En ese ambiente se crió el artista. Siendo un niño visualizó sus primeros sueños y lo hizo mientras escuchaba el violín y el canto del abuelo; y las guitarras de sus tíos. Heraclio tenía once años de edad cuando su familia emigró a Estados Unidos, estableciéndose en San José, California; donde en octubre de 1972 formó el grupo Los Huracanes del Norte junto sus demás hermanos, excepto Lupe, quien en ese momento era demasiado niño.
De historia en historia, la anécdota del nombre del grupo se produjo de una manera totalmente imprevista. Estaban en el estudio de grabación terminando su primer disco y cada cual había escrito los posibles nombres que podría dársele. De repente, llegó la persona a quien habían enviado a comprar la cena. Llovía fortísimo; y al entrar éste preguntó qué estaban haciendo. Le contestaron que buscaban un nombre para la agrupación. "Pónganle 'Huracanes del Norte', porque ahora hay un tormentón", les dijo.
Eso fue todo. Les pareció una buena idea y así comenzó la siguiente historia. Al principio, no les gustó mucho. Se les hacía raro. Con el paso del tiempo ya todo el mundo lo ha usado y les suena tan familiar como el repetido grito de "échele mi Chuy' que proviene del público.
Con una imagen plenamente establecida, Los Huracanes del Norte siguen divirtiendo al público gracias a la medida y 'huracanada' fuerza de sus canciones, tal como lo están demostrando ahora mismo con su nuevo álbum titulado "Pa'l Norte", el cual llega en un momento clave de su trayectoria, ya que simultáneamente -además de la celebración de su 30 aniversario- acaban de ser nominados al Grammy®, el premio musical más importante del mundo.
"Pa'l Norte" tiene un objetivo, afirma Heraclio, quien está convencido de que la música "es un arma de seducción y de diversión, no de ataque"; por lo cual Huracanes pretende recuperar su sonido original, "de manera que la escuche y cante toda la familia, disfrutándola en todos sus aspectos, sin herir a nadie".
"Pa'l Norte" es un título conceptual. Algo así como una invitación: ‘Vámonos pa'l norte, a ver cómo nos va’. Son 12 temas de variado contenido. El álbum trae cumbias, corridos y rancheras; y un sencillo promocional de letra muy divertida que se llama ‘Eres Casado’, con el cual se mantiene la línea chusca trazada en el pasado por canciones como ‘Pa'Qué Te Casabas Juan’ y ‘El Perro De Tu Marido’. Entre los corridos se destacan ‘Diez Camionetas’ y ‘Cuarto 29 (El Mustang Café)’.
En los corridos, según el punto de vista de Huracanes, está ‘el auténtico sentir del pueblo, porque hablan de caballos, de vehículos en competencia, de honestos inmigrantes que cruzan la frontera, de héroes populares y de otros sucesos. En su origen el corrido sólo tenía que ver con la revolución, con los alzados, con los héroes de esa época. Nosotros hemos hecho corridos de todo tipo y nos han funcionado muy bien’.
Así lo demuestra la historia discográfica del grupo. En los años 80 sus primeros Discos de Oro y de Platino los ganaron por la venta de cumbias como ‘La Güera Musiquera’ y ‘Amanda Ciérrale’. Luego, en los años 90 estos reconocimientos fueron por sus quebraditas, donde se destacaron temas y personajes como ‘El Ranchero Chido’ y ‘El Vaquero Güero’. En esa década empezaban a tener éxito los corridos, entre ellos ‘Ponle Un Cassette A la Troca’, ‘El Doble Fondo’ y ‘El Gato De Chihuahua’. Posteriormente, al iniciarse los años 2000, otra vez el éxito de Los Huracanes del Norte se ha empapado de humor con temas tan difundidos como ‘El 911’, ‘El Dormilón’ y ‘El Perro de Tu Marido’, atrevidas canciones chuscas que han tenido una gran aceptación.
Todo esto forma parte de un estilo, una forma muy concreta de interpretar la música norteña, la forma de ser de un grupo que rejuvenece su imagen y su propuesta con la reciente incorporación de Antonio Heraclio García, hijo del director de Huracanes, en la batería; y José Luis Mejía, quien toca el segundo acordeón y aunque no pertenece a la familia García es como si fuera otro de sus componentes. El resto de la formación titular se mantiene inalterable, con Heraclio "Rocky" García, como director, fundador, bajista y primera voz; y sus hermanos Jesús "Chuy" García, acordeonista y segunda voz; Francisco "Pancho" García, bajo sexto; y Guadalupe "Lupillo" García, en el saxofón. Este es quien le da el toque inconfundible al grupo, sobre todo cuando toca el saxofón soprano en las canciones chuscas, produciendo un sonido tipo 'trompetilla' parecido al de la charcheta: "Nosotros le decimos 'el pitito'. Lo usamos por primera vez en una canción que se llama 'El Andale'. La grabamos en 1985. Más tarde, volvimos a utilizar 'el pitito' en 'El Doble Fondo', en 1992".
Dividiendo su tiempo entre Estados Unidos y México, pero multiplicando su talento, en sus treinta años de trayectoria Los Huracanes del Norte han grabado unos 40 discos, nueve de ellos con FONOVISA, a la cual se incorporaron hace siete años. Esta feliz etapa de grandes logros culmina el año 2002 con su nominación al Grammy® Latino en la categoría de Mejor Album Norteño, por su anterior disco, "Mensaje De Oro". Ganadores del prestigioso premio El Heraldo, que se entrega anualmente en la Ciudad de México, el grupo además ha recibido en Estados Unidos las llaves de Chicago y de Dallas.
En "bailes normales", generalmente, reúnen entre 25 mil y 30 mil personas. De todas maneras, entre sus actuaciones inolvidables y "más bonitas" sobresale el hecho de haber trabajado en Cuatro Caminos, la plaza de toros techada de Naucalpan, Ciudad de México, que fue una experiencia "muy padre", a mediados de 1979; posteriormente, en el enorme Estadio Azteca, ante más de cien mil espectadores; y en eventos y festivales muy grandes en Estados Unidos y México.
En todo caso, uno de sus lugares predilectos, junto con la ciudad donde viven en California, sigue siendo Yahualica, porque ahí nacieron; y Tanganzícuaro, porque ahí dieron sus primeros pasos en la música mientras escuchaban el violín y el canto del abuelo y el nostálgico arrullo de las guitarras de sus tíos.
Derrochando optimismo y alegría, y mirando hacia el futuro, Los Huracanes del Norte llegan a la conclusión de si volvieran a nacer les gustaría hacer lo mismo que han hecho hasta ahora
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