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Subir  Reinaldo Arenas vive
"Les dejo como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que Cuba pronto será libre. (...) Sólo hay un responsable [de mi muerte]: Fidel Castro. (...) Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza. Cuba será libre. Yo ya lo soy". Este es el desgarrador testimonio que recoge el último escrito de Reinaldo Arenas, la carta que escribió anunciando su suicidio. La nueva edición de "Antes que anochezca", publicada por Tusquets en un momento de máximo reconocimiento al escritor cubano, constituye mucho más que una autobiografía. Es, también, la biografía reciente de un país atormentado y oprimido, un país donde, si apenas sobrevive la gente corriente, es horriblemente normal que personajes del valor humano, la sensibilidad y el talento artístico de Reinaldo Arenas deban optar entre el exilio y la muerte. Él optó, como tantos y tantos cubanos, por lo primero. Su muerte en Nueva York en 1990 se produjo cuando Arenas ya había triunfado sobre el régimen cubano y su obra era conocida y reconocida en todo el mundo. Escritor, homosexual y disidente, Reinaldo Arenas reunía todos los requisitos para hacerse acreedor de toda la brutalidad del régimen totalitario e inculto que manda en La Habana. Su victoria, su heroísmo y sus escritos nos revelan a un hombre cuya libertad interior era imposible de allanar. La impresionante encarnación del personaje por el actor Javier Bardem, que bien habría merecido el óscar para el que se le nominó, ha hecho que muchos, en Cuba y en el mundo, relean la obra de quien algún día figurará, en una Cuba libre, entre los escritores de lectura esencial en la educación de los futuros cubanos. Murió en 1990 pero la magnitud de su pensamiento y de su obra no se marcharon con él. Reinaldo Arenas vive.

 

Reinaldo Arenas (Holguín, 1943 - Nueva York, 1990)
      Sin duda, la voz literaria más polémica y desgarrada de la literatura cubana del siglo XX. Lamentablemente para su autor, la obra de Arenas ha venido a ser reconocida sólo después de su muerte. Poseedor de una exquisita capacidad para narrar, su técnica literaria, su irreverencia y sus reflexiones, constituyen toda una riqueza para las letras hispanoamericanas. Sus tres rasgos malditos, como él mismo destacó --ser homosexual, no religioso y anticastrista-- retrasaron su reconocimiento internacional. Las circunstancias han hecho que sea conocido antes por su vida que por su obra, máxima y última versión del llamado realismo mágico. 
       Su obra quedó marcada por su vida. Quien ha leído su biografía, puede reconocer muchos pasajes de sus libros en los eventos de su azarosa existencia. 
       Su madre fue abandonada por su marido poco después del nacimiento de Reinaldo, y se vio obligada a volver a la granja de sus padres. El niño se educó en el seno de esa humilde familia campesina, en un ambiente de gran libertad y rodeado de un paisaje espectacular y hermoso. Casi no había cumplido los 13 años cuando ya escribía sus primeros poemas. Descubrió su pasión por la literatura al mismo tiempo que su homosexualidad. 
       Se unió a la Revolución antes de que triunfara, en 1958, y colaboró con ella durante un tiempo. En 1962 se instalaba en la capital cubana, emocionado y lleno de ilusión por el ambiente cosmopolita de la ciudad. Al año siguiente ingresó en el equipo de trabajo de la prestigiosa Biblioteca Nacional José Martí. Allí escribió y publicó su primera novela, Celestino antes del alba (1967), que sorprendería por su novedad. Sería su única obra publicada en Cuba.
      Al poco tiempo, la policía empezó a acosarle por sus ideas políticas y por sus vínculos con la floreciente subcultura homosexual de La Habana, entonces en plena elosión. A partir de entonces, Arenas fue perseguido de forma implacable. 
      En la década de los años 60, el régimen tomó durísimas medidas contra la homosexualidad y los artistas. Mientras muchos escritores eran acosados porque escribían textos que no siempre alababan al régimen, los homosexuales eran enviados directamente a campos de trabajo forzado. En una de estas prisiones, Reinaldo comenzó a escribir El mundo alucinante (1966), que muchos consideran su mejor novela. Esta obra recrea la vida de fray Servando Teresa de Mier, fraile mexicano que vivió en el siglo XVIII y que es encarcelado por sus ideas. La novela fue sacada clandestinamente de la isla y publicada en el extranjero, con lo que Arenas se ganó la total hostilidad del gobierno de Fidel Castro.
      En 1973 fue encausado por contrarrevolucionario al intentar huir de la prisión, donde había ingresado debido a una falsa acusación de abuso sexual. El intento de huida le convirtió en un fugitivo, hasta que fue capturado e internado en la prisión de El Morro, una cárcel para criminales comunes. Allí sufrió dos años de palizas, torturas y trabajos forzados (1974-1976) hasta que lograron arrancarle una autoinculpación. 
      Arenas fue un escritor compulsivo y a veces escribió en condiciones patéticas. Casi todas sus obras sufrieron diversos percances: fueron censuradas, editadas, escondidas y destruidas.
      Entre los mejores amigos de Arenas en la isla se encontraban Juan Abreu y sus hermanos José y Nicolás, todos ellos escritores que hoy viven exiliados (el primero en España y los otros dos en Estados Unidos). Gracias a Abreu y su familia, algunos de los escritos de Arenas se salvaron de la destrucción castrista, porque ellos los mantuvieron ocultos mientras el escritor estaba en prisión o prófugo. 
      Durante muchos años, el objetivo principal de Arenas fue escapar de la isla, lo cual finalmente logró en 1980 con el éxodo de Mariel. Vivió por breve tiempo en Miami, donde se reencontró con Juan Abreu. Fruto de la colaboración de ambos, surgió la revista literaria "Mariel" (1983-1987). 
      Durante sus once años de exilio Arenas elaboró casi toda su obra, compuesta por numerosos libros, entre novelas, cuentos, poemas y obras de teatro. Destaca la famosa "Pentagonía" (juego de palabras inventado por el propio Arenas compuesto por «pentalogía» o serie de cinco novelas y «agonía»). La Pentagonía está compuesta por las novelas Celestino antes del alba, El palacio de las blanquísimas mofetas. Otra vez el mar, El color del verano y El asalto
      Arenas se trasladó a Nueva York, ciudad donde enfermó de sida en 1987. Tras el diagnóstico de la enfermedad, se obligó a sí mismo a concluir todas las obras que había pensado escribir.
      Se dice que su suicidio en 1990 no sorprendió a su íntimo círculo de amistades, ya que en diversas ocasiones había manifestado su horror por la tercera edad. Además, su larga agonía por el sida había empeorado las cosas. En la madrugada del 7 de diciembre ingirió gran cantidad de pastillas y falleció. 
      Su obra, traducida a numerosas lenguas, es extensa. Un resumen de las más importantes: Celestino antes del alba (La Habana, 1967), El mundo alucinante (1969), El palacio de las blanquísimas mofetas (1980), El Central (1981), Termina el desfile (1981), Otra vez el mar (1982), El asalto (1990), El portero (1990), Viaje a La Habana (1990), Final de un cuento (1991), El color del verano o nuevo 'jardín de las delicias' (Ediciones Universal, Miami, 1991; Tusquets, 1999), Arturo, la estrella más brillante, Adiós a mamá y su autobiografía póstuma Antes que anochezca (Tusquets, 1992).

 

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