Ismael Sambra. Miembro Honorable del PEN de Escritores de Canada. ismael@yorku.ca Muchos han querido ver que el caso del niño balsero, salvado milagrosamente de las aguas del Atlántico, ha servido para un juego político de dos bandos: los que quieren que Elián regrese a Cuba y los que quieren que permanezca en los Estados Unidos. En esta contienda gobiernos y partidarios ponen en juego "sus habilidades" para mostrar quién tienen la razón. Para esto recurren a todos los recursos discutibles: hablan de leyes, de traumas sicológicos, de derecho internacional, de razones paternales, de el derecho del niño, etc. Claro, todos los argumentos pueden ser justificables. Injustificables serán siempre la mentira y el engaño. Pero iremos por partes en este breve espacio. ¿Quién empezó este juego propagandístico? Todos los que conocemos bien a Cuba y en este punto pongo en primer lugar a los cubanos que han vivido la catástrofe cubana antes y después de 1959, sobre todo, después que Castro llegó al poder de la nación, sabemos de lo que ha sido y es capaz Fidel Castro para conseguir un objetivo. Mi primera sorpresa en el asunto la recibo cuando el propio Castro, a los pocos días de darse la noticia del grupo de balseros náufragos y el rescate de Elián, hace declaraciones públicas para que le envíen al niño "de regreso a la patria". Algunos testimonios dados dicen que la primera reacción del padre del niño fue pedir a sus familiares de Miami que se lo cuidaran, pues pronto se iría con él. Inmediatamente el señor Castro convierte un asunto puramente familiar en un asunto político. Este Herodes de los tiempos modernos resulta que de pronto se interesa por la vida de un niño y lo convierte en un objeto del estado, en una gestión priorizada de su gobierno; entonces hace largos discursos y conferencias de prensa, paraliza las escuelas y la escasa producción de las fábricas y convoca a continuas manifestaciones "populares" para llamar la atención internacional. ¿Por qué Fidel quiere al niño? Quizás muchos no se hayan preguntado por qué Fidel Castro, que se supone debía estar muy inmerso y preocupado en resolver los problemas políticos y las escaseces de la nación, es el primero que inicia el proceso de reclamaciones y no el padre del niño Elián, que se supone debía ser el primer interesado. Algunos han comentado sobre cierto significado supersticioso que tiene el niño para él, ya que cree en las predicciones de los santeros cubanos y teme perder su poder. Sin embargo, pienso que Castro ha querido utilizar al niño por dos objetivos: uno, para demostrar una vez más la capacidad que tiene su sistema de obligar a los obreros y a los estudiantes a asistir a los desfiles y mantener el "fervor patriótico" (recuérdese que su estado comunista es dueño de las fábricas y las escuelas) y otro, para aumentar las fricciones con su poderoso enemigo, cuando al parecer las cosas se iban suavizando en las negociaciones. No le quepa a nadie dudas de que a Castro y a su régimen les interesa mucho tener a tan importante enemigo siempre como enemigo (recuérdese que cuando derribó las dos avionetas de "Hermanos al rescate" en 1996 matando a cuatro pilotos en espacio aéreo internacional se estaba debatiendo en E.U. la nueva ley de embargo contra Cuba. Es evidente que, con esa vandálica acción de derribar indefensas avionetas, con poderosos aviones de combate, Castro provocó la aprobación de dicha ley, demostrando una vez más que no le importa que aumenten el embargo, para poder seguir justificando así la ruina del país que provoca su totalitario sistema). Entonces, los que dicen que el niño está siendo objeto de manejos políticos por ambos bandos, deben decir también que el juego lo comenzó Castro. Si el padre de Elian hubiera tenido desde el principio la libertad o el permiso de Castro para ir a buscar a su hijo a los Estados Unidos tal y como era lo lógico, no se hubiera armado tanto alboroto alrededor del niño y quizás se hubiera solucionado ya el problema de la mejor forma para todos. Pero esto no estaba dentro de los cálculos de Castro, él necesitaba que todo se prolongara más de lo debido y que el niño se convirtiera en la "manzana de la discordia" entre Miami y La Habana. Castro no quiere al niño, ni siente por ningún niño que abandona el país, pues cientos de miles lo han hecho a lo largo de más de 41 años de su tiranía. Castro además tiene a cientos de niños y jóvenes de rehenes en Cuba que están siendo reclamados por sus padres desde los Estados Unidos, incluso desde Canadá y otras partes del mundo y sencillamente no los deja salir del país para imponer su castigo a los que se han escapado de sus garras. La familia Grave de Peralta puede traerse como ejemplo. Luis Grave de Peralta, científico y exprisionero político, tiene a sus dos hijos menores en Cuba con visas para emigrar hacia los Estados Unidos junto con toda la familia. Un hermano de Luis se encuentra ahora haciendo una prolongada huelga de hambre para que Castro le permita a la familia Grave de Peralta salir del país y aún no han recibido la menor respuesta. Los niños menores están separados de Luis que vive en los E.U hace más de cinco años, y a pesar de realizados todos los trámites legales con el gobierno de Castro, éste no les permite la salida. Esto demuestra que en Cuba no se respetan las leyes y que se hace sólo la voluntad del tirano. (Para más detalles sobre este caso véase en Internet). Castro no tiene sentimientos con nadie, pues ha fusilado hasta sus propios amigos, como fue el caso del general Ochoa que después de prometerle a la madre de éste que no le mataría a su hijo, lo fusiló al otro día por la mañana. Castro tiene a muchos niños y jóvenes secuestrados en Cuba a los que pudiera dejar reunir con sus familiares en el extranjero; pero no lo hace. Es su venganza contra aquellos que se han definido como sus opositores o simplemente han huido del país. Castro sólo quiere aprovechar el caso Elián González para hacer su "propaganda patriótico sentimental": la de un padre revolucionario que reclama le devuelvan al hijo secuestrado por la madre para llevarlo a los E.U. En este esquema quisieran dejarlo los siervos del amo y hasta muchos periodistas, no sólo porque son malos periodistas, sino porque se auto engañan y tratan de engañar a los demás para salvar mezquinos intereses de fracasados modelos comunistas; pero no, la cosa va más allá. ¿Por qué los cubanos se tiran al mar? Todos ya saben que, con esta acción de fuga de la isla-cárcel, la madre de Elián González, quería llevar a su hijo hacia la libertad. Así han hecho muchos que han tratado de cruzar a "la otra orilla" solos o con sus hijos y hasta con grupos de amigos en frágiles balsas al precio de sus propias vidas. Se calcula que 1/3 de los que han intentado emigrar de esta forma han perecido en el mar, esto sin contar los que han sido asesinados por el tirano, como sucedió a los tripulantes del remolcador "13 de marzo", hundido el 13 de julio de 1994 a siete kilómetros de las costas de La Habana donde 40 personas murieron ahogados, entre los que se contaban 20 niños. Duele mucho leer los testimonios de madres que perdieron a sus hijos cuando los chorros de agua de los guardacostas cubanos se los arrancaban de los brazos y los tiraban al mar. (Véase en Internet extensas informaciones sobre éste y otros hechos escribiendo sólo la frase "remolcador 13 de marzo"). La culpa la tiene Castro que, por cierto, debe de estar aún más furioso, porque acaba de ser condenado una vez más por las Naciones Unidas por sus reiteradas violaciones de los derechos humanos en Cuba. Si para algo va a servir y ha servido el caso de Elian González es para llamar la atención sobre lo que está sucediendo en la isla-cárcel, sobre el modelo carente de apertura democrática que presenta el sistema, sobre el sistema de represión que motiva crisis política y económica y que obliga al pueblo a la sumisión o a lanzarse desesperados al mar tratando de escapar de la dictadura. Más de dos millones suman los exiliados cubanos regados en todas partes del mundo. De esto hablan muy poco los periodistas, que sólo tratan de explicar el fenómeno del conflicto y no indagan en su esencia. Pese a esto, el caso Elian creará un efecto de bumerán contra el sistema castrista que lo ha creado y al final habrán sido mucho más los avisados que repudien a Castro que los ignorantes que lo defienden. Un país donde se respeta la ley Fidel Castro caerá en su propia trampa. Ahora resulta que el padre de Elián González declara que él sabe que le entregarán a su hijo porque "en los Estados Unidos se respetan las leyes". Imagino que el tirano le mandaría a decir estas cosas para crear un efecto a su favor. Extrañas declaraciones, porque Castro siempre le ha dicho al pueblo cubano que "E.U. es un país de salvajes donde no se respetan los derechos". Pero bueno, todos sabemos que desde el principio el padre de Elián es una marioneta dirigida desde La Habana por las manos políticas de Castro y que esto no lo hubiera dicho de no tener autorización para esto. La realidad es que todos saben que en los Estados Unidos existe un Estado de Derecho, lo que quiere decir que el poder judicial es independiente del poder ejecutivo y que hasta un presidente puede ser enjuiciado y condenado por sus errores, saben que la política y la ley son dos cosas diferentes. Por el contrario, todos saben que en Cuba no existe Estado de Derecho y que todos los poderes están en un solo poder, en el partido comunista. Esto quedaría bien aclarado en la opinión pública si un periodismo más juicioso se hubiera encargado de ello. Ahora resulta que el padre de Elián pide que le "traigan al hijo de cualquier manera", en franca provocación a las autoridades estadounidenses para que actúen por la fuerza. Entonces las autoridades se llevaron al muchacho por la fuerza sin importarles ni a Castro, ni al padre, ni a las autoridades norteamericanas el daño que pudieran causarle al muchacho. Demasiadas cosas para un niño. La televisión ha mostrado estas crueles imágenes. Lamentablemente el padre de Elián se ha dejado manejar por el tirano y sus fines políticos. Algún día se sabrá bajo qué posible presión o chantaje actúa este padre que en ningún momento lo hemos visto actuar como padre, sino como un títere al servicio del poder de Casto. Lo lógico hubiera sido que este padre hubiera ido al encuentro de su hijo y al lado de los familiares que hasta ahora le han dado protección en Miami. Pero no, Castro no se lo ha permitido. Creó las separaciones, creó los bandos para asegurarse de que este débil padre no tuviera oportunidad de ser convencido de quedarse también en los Estados Unidos junto a su hijo el cual ha declarado que no quiere regresar a Cuba. Todos sabemos que la ley protege al padre en el sentido de obtener la custodia del niño. Pero la ley puede también quitarle la custodia al padre si no lo considera acto para ejercer sus funciones. La ley no debe de aplicarse fríamente en el caso de este niño donde existen evidentes atenuantes y factores humanos dignos de considerar por cualquier tribunal dispuesto a dictar real justicia, y donde además existen y se atienden leyes que defienden el derecho del niño. Téngase también en cuenta que la última voluntad de la madre fue de que el niño viviera en Estados Unidos y que para ello sacrificó su vida. A todo esto agréguesele las declaraciones de la prima de Elián que dice que la fotografía donde se muestra al niño sonriente junto al padre son fotos-montajes, porque Elián tenía, cuando se lo llevaron, el pelo corto y en la foto que publica la prensa tiene el pelo largo. ¡Caramba, que esto ya es demasiado engaño! ¡Que siempre triunfe la libertad! Pero bien, en este caso no sólo se trata de darle la razón a quien la tiene, sino de conjugar todos los factores necesarios para llegar a un factor común de soluciones favorables, sobre todo, para el muchacho; pero para esto debemos empezar por desenmascarar a Castro que ahora habla de regalarle al niño una casa llena de buenos juguetes si regresa a Cuba, cuando esto no debería ser sólo un privilegio para Elian, sino para todos los niños cubanos que en estos momentos no tienen casas y juegan sólo con juguetes de palos. Este es un paso más en el rejuego político de Castro frente a la voluntad del exilio de Miami. Los verdaderos cubanos quisiéramos mantener al niño en esas tierras donde los cubanos exiliados han encontrado la libertad política y económica necesarias para poder vivir en paz y prosperidad. La señora Miriam Bressler directora de derechos humanos de la Fundación Cubano Canadiense (ccnfound@idirect.com) organización que representa en su mayoría los intereses de la comunidad cubana en Canadá ha declarado: "defendemos los derechos del niño Elián a vivir en libertad; por eso queremos que se quede en E.U., y si es posible junto a su papá". Los que hemos conocido de la esclavitud que se vive en Cuba deseamos que los que han logrado escapar de ella no retornen nuevamente a la esclavitud. En eso se basa la divisa del exilio de Miami los cuales defienden esta simple ley de la supervivencia humana, la ley de los que han entendido lo dignificante que es para el hombre vivir dentro de las prácticas que da la libertad. ismael@yorku.ca |