| PROYECTO: SAMIZDATING vs. 1984 / SAMIZDANDO vs. 1984 (bilingüe siempre que sea posible)
(samizdating@yahoo.co.uk)
Es por todos conocido que el Ministerio de Cultura cubano y su maquinaria publicitaria goebbeliana -que incluye no sólo la embajada castrista y grupos de supuesta "solidaridad" si no también a "respetables" miembros de los medios de difusión y las universidades- patrocinan y promueven artistas cubanos mansos quienes sirven a los intereses de "la Revolución". Le son publicados sus libros, sus lienzos cuelgan en exposiciones bien promovidas, los músicos tocan a un público salsa-escapista en salas occidentales... y aunque nunca les sueltan la correa, regresan a Cuba con un puñado de dólares y habiendo visto la nieve. Honorando la verdad, hasta les permiten ser críticos al régimen; a fin de cuentas, las travesuras de los bufones a veces ayudan... Los otros artistas, los que no danzan a la música de Castro son forzados al destierro o (usando este neologismo de moda entre los cubanólogos) "insilio", sufriendo una dura represión y la censura. Sin embargo, el largo brazo del castrismo no se detiene en las costas de Cuba: más de un artista exiliado puede contar historias de la censura encubierta a la que han sido sometidos, y la misma ciudad que alberga una exposición bien organizada patrocinada por el castrismo, tiene escritores y artistas del exilio lavando platos o trabajando en otro tipo de actividades, ignorado por curadores de galerías y casa editoriales.
¿Por qué necesitamos "samizdar" contra el 1984?
Primero, quiero declarar mi predilección por los neologismos y la "wordsmithery" (para la cual no encuentro traducción posible; viene a ser -pero el concepto es mucho más rico en matices- algo así como "artesanía con las palabras"). Samizdat, que significa en ruso "edición por cuenta propia" nos llegó a otros idiomas representando el reto que los escritores oprimidos y los disidentes planteaban al poder incontrolado del Estado en la ya (por suerte!) desaparecida Unión Soviética. Yo lo he, pues, verbificado y, posteriormente, utilizado además como gerundio. 1984 es, a pesar de su polisemia, mucho más obvio. Recuerdo haber leído ESE libro en 1990: una amiga me dejó tirarme en su sofá toda una tarde, para leerlo mientras bebíamos innumerables tazas de un té (ruso) (dulcísimo); interrumpiendo mi lectura sólo cuando algún vecino llamaba a la puerta, escuchar mi horóscopo en Radio Martí, y los inevitables llamados de la naturaleza. Buena amiga, consolándome además la pena de haber perdido irremediablemente Amanda (pero esa es otra historia... y su nombre es otro, obviamente, aunque algunos tal vez lo adivinen) y conspirando, en su más pura etimología, no por un mundo mejor (esa trampa para ilusos) pero más libre.
El paraíso mostrado en 1984 era muy cercano a mis vivencias de entonces como para digerirlo bien; todavía tengo -es decir, desde que me convertí en un exiliado, es decir, desde que gané mi libertad de entrar a una librería y comprarlo- un ejemplar siempre a mano. Por cierto, apenas puedo ver una mancha en una pared cualquiera donde no vea la silueta de Fidel o Ché! Omnipresentes. Y aunque los policías ingleses por lo general son buenagente (casi como niños crecidos en sus uniformes) por algunos años, al verles, buscaba en mis bolsillos el inexistente (e innecesario, en estas tierras de libertad) Carné de Identidad cuyo número (66112202904) a veces uso para jugar la lotería.
Regresando a 1984, la dystopia de donde vengo. Incluso recordar duele -como agradable es samizdarlo, aunque halla abandonado mis intentos de convertirme en escritor por los de colectar recetas de cocina y chismes de barman, aunque (no te desesperes Pérez ni te precipites Pite) tal vez le de a leer de vez en cuando a mis amigos mis escaramuzas literarias.
La inevitable (y tal vez incluso necesaria) fragmentación de la comunidad exiliada cubana entre líneas ideológicas quasi-tribales han ayudado a promover escritores, artistas e intelectuales de la comunidad exiliada y la oposición (interna) al castrismo según simpatías y filiaciones. Nada malo en ello, y aunque a veces he cuestionado el "mayamocentrismo" que se percibe dentro de nuestra comunidad exiliada no lo hago cuando se refiere a la opción de individuos y organizaciones que busquen ayudar a quienes piensan igual que ellos. Yo quisiera, también, poder ayudar a promover un puñado de escritores y artistas que conozco quienes, casualmente, son de aquellos olvidados e inmerecidamente ignorados. Careciendo de recursos (entre ellos, esa gran mercancía llamada "tiempo libre") iré construyendo una página web como mínima contribución a nuestra batalla, nuestra samizdeante batalla, contra 1984 y los horrores de la dystopia.
En 1987 Julio Martínez (Julio San Francisco) y algunos amigos publicaron su "Acrobacia Roja: Poemas contra el Oportunismo". Corrían los años de la peristroica, cuando muchos "librepensadores" del país comenzaban a leer la luego proscrita Novedades de Moscú y hasta buscarse novias rusas (Natashenka, de algún modo todavía yo te tibiá liubliú). "Acrobacia Roja", publicada independiente de los canales apropiados, es decir, del estricto sistema de censura que incluye, desde arriba, al Departamento de Orientación Revolucionaria del Partido Comunista, es considerado el primer samizdat en los muchos años de tiranía castrista.
Julio San Francisco, hoy desterrado en Madrid luego de una brillante carrera como periodista tanto en la prensa oficial como la independiente continúa desconocido para todos excepto un puñado de amigos (y la policía política castrista) y sigue escribiendo sus cuentos, poemas y boleros. Sus libros -no sólo literatura, tiene casi terminado un testimonio casi-novelado de los orígenes del movimiento de prensa libre en Cuba y Concilio Cubano el cual, por los fragmentos que he leído, vaticino causará una controversia interesante. Los libros de Julio, como quise decir antes de interrumpirme tangencialmente, han sido gentilmente rechazados por casa editoriales, incluso algunas que publican obras de menos calidad de otros escritores del exilio. Y como es pobre (pero honrado) prefiere fumarse la vida y escribir en lugar de guataconear algunos respetables profesionales del anti-castrismo oficial y aceptado a cambio de un plato de lentejas. Aunque duela reconocerlo, él sabe que es el mejor alcalde que Guanabacoa nunca tuvo. ;) Y aunque no lo dice, yo sé que le duele ver como, a pesar de ser tal vez uno de los mejores narradores cubanos, y un disidente desde el año de la trompeta de palo, gentes con menos talento y que aún defendían a Castro hasta ayer como aquel que dice, son promovidos por poderosos exiliarcas y sus alrededores.
"Acrobacia Roja" no fue un evento aislado. Algunos poetas leían sus versos (o graffitaban sobre muros) en casas de amigos o casas de cultura, siempre al margen de lo legal; cineastas, con sobrantes del ICAIC, hacían un cine revolucionario que contestaba la "Revolución" institucionalizada; muchos trovadores, hasta entonces alabando "los logros del socialismo" convirtieron sus guitarras y voces en armas para clamar y reclamar libertad; y una larga lista que sobrepasa las artes y llegó a ser la emergencia de la sociedad civil y la abierta oposición política al castrismo, los pilares de la nueva Cuba.
Samizdeando vs. 1984 desea iniciar sus intentos editoriales publicando algunos trabajos de Julio San Francisco. Lo hemos venido intentando, de un modo u otro, durante casi todo este año. Como muchos de sus textos están convertidos en documentos HTML será más fácil subirlos a una página web y hasta tal vez encontremos el modo de publicarlos en papel, como se merece un escritor que aún escribe a máquina y a mano.
PODRÁS ENCONTRAR NOTICIAS DEL PROYECTO EN MI WEBLOG http://samizdating.blogspot.com
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