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... ok.... xpliko el porke de sta seccion:... Resulta ke en Mexiko es medio dificil ke se mencione a björk en alguna revista... y mas aun, kuando se llega a hacer es komo si la presentaran ((datos medio tontos, etc etc))... En realidad solo he visto dos revisas en las que se ha mencionado material que valga la pena de bjork ... una de ellas es Dia Siete y la segunda La Mosca... de la kual presentamos aki el par de reseñas del VesperTour ke se publikaron en la revista... spero les agrade:.:.
Crónicas neoyorquinas
Björk en Radio City/// Por Lorea Canales///
Nueva York. NY. Salió al escenario con su vestido de cisne. Fotos de icebergs en la pantalla. Su voz de hielo, aguda, perfecta. Horas antes, empleados de seguridad revisaban minuciosamente cada bolsa, confiscaban cámaras. Nada ha sido lo mismo desde la masacre del once de septiembre. Adentro, el lobby del Radio City Music Hall se abría en todo su esplendor art deco: alfombra roja, techos altos y dorados. Fanáticas trataban de imitar el estilo de Björk, con cutis blanco, ojos rasgados y labios rojos como de geishas. El público vestía en sus más diversas versiones de originalidad, era todo un festival de estilo.
En el escenario Matmos -la banda de San Francisco con la cual Björk colaboró en su disco más reciente, Vespertine- hacía de las suyas. Una cámara proyectaba en la pantalla cada pelo del brazo de Daniel Drew y la cabeza de MC Schimidt. De pelos era la música, literalmente hacían música magnificando el sonido de un pelo. Hicieron música con una jaula de hamsters. Drew la tocaba como un arpa y Schmidt del otro extremo como un violín. En el ultimo número tocaron globos como si fueran tambores. Matmos logró establecer el tono original y experimental de Björk.
Noventa músicos tomaron sus puestos en la orquesta, y Björk salió con su vestido de cisne, con copos de lentejuelas cayendo desde el techo, y la música de "Frosti" que brotaba de una cajita musical que Björk abrazaba como si fuera un infante. El concierto fue como un platillo de nouvelle cousine bien preparado. Los elementos estaban ahí, todos bien balanceados, todos suficientemente delicados para no opacar el ingrediente principal: Björk y su estética ártica, limpia, femenina.
Abajo, la orquesta. Arriba, en la esquina izquierda del escenario, la arpista Zeena Parkins con el arpa tradicional y un arpa eléctrica de su invención: un triángulo mitad arpa y mitad guitarra. Zeena, vestida con pantalones estrechos y blusas sin mangas, al estilo neo-ochenta, contrastaba con la delicadeza de Björk. La altura de la primera, sus piernas largas y brazos musculosos, daban el toque hard, el toque masculino al escenario.
Drew y Schmidt, los únicos hombres sobre el escenario, no daban el toque masculino quizá porque Drew acarició por toda una canción la espalda de Schmidt, como si fueran novios.
Björk escogió un coro de muchachas inuit, la raza aborigen de Islandia, para la grabación de su disco y la gira. Las once cantantes daban un toque étnico, vestidas con batas rojas y amplios cuellos bordados. Björk al centro, con su vestido de cisne, con sus patitas al aire, dominaba el escenario. Bailaba como una niña frente al espejo, para ella misma, con una gracia antiestética, individual, con la fuerza de su persona. Su baile autista desinhibía al peor de los danzantes. Björk bailaba y cantaba para ella misma y los seis mil asistentes aplaudían con énfasis cada movimiento.
"All is full of lLove" y "Unravel" del disco Homogenic siguieron la apertura. La primera canción de Vespertine fue "Harm of will". Como todos los discos de Björk, Vespertine va más allá de la poesía y la maestría musical. Contiene mensajes filosóficos que acercan, dicen lo que piensa, lo que considera importante. "It is not up to you" le dice a la gente que [la vida] no depende de ellos. "¿Cómo controlo el día perfecto? Seis vasos de agua, siete llamadas por teléfono. Si lo dejas solo, quizás ocurra, de todas formas, si lo dejas solo, no depende de ti, y nunca dependió".
En "Undo", dice: "no se supone que deba de ser una lucha colina arriba. Te estás esforzando demasiado, entrégate". Björk parece ver a la sociedad estresada, obsesionada en la carrera por la fama, el éxito, el amor, y ella desde su trono dice: relájate, deja que sucedan las cosas, no dependen de ti. "Si estás sangrando, deshaz, si estás sudando, deshaz, si estás llorando, deshaz". Palabras sabias.
Terminó el primer acto con "Unison", uno de los grandes himnos de amor de los últimos años. "Una mano, ama a la otra, tanto sobre mí.... Puedo obedecer todas tus reglas y seguir siendo yo misma... Nunca pensé que me iba a comprometer, hay que unirnos esta noche...".
Regresó al escenario con un vestido de plumas rojas, una falda amplia como campana, y talle de lentejuelas rojas. Parecía una avestruz. La falda, estaba conectada a los instrumentos de Matmos y se encendía cuando la música llegaba a determinada frecuencia. La pantalla ahora mostraba una sucesión de grabados marinos al estilo del siglo dieciocho: algas, calamares, aguamalas y anémonas dibujadas para libro de texto de biología marina, decoradas en tintas púrpuras y granate. A veces el escenario se pintaba de color lima, el rojo contrastaba y parecía un cuadro de Tamayo.
Nada en el escenario se movía salvo Björk. Cada movimiento tomaba una importancia magnificada. Su pelo negrísimo, lacio, brillante, se movía libremente. No había cosa alguna que ver, salvo los detalles; nada distraía. Por eso, el pelo, el corte preciso, con capas, con flecos, se volvía importante. El público se concentraba en cada movimiento, en cómo movía los dedos, los brazos al ritmo del tambor y el pie, el pie derecho, descalzo, que nunca dejaba de marcar su propio ritmo.
La segunda parte fue una combinación de Debut ("Venus as a boy"), Post ("Isobel", "Army of me", "You’ve been flirting again" (cantada en eslandés), "Hyper-ballad", "Possibly maybe"), Homogenic ("Bachelorette") y Vespertine ("Pagan poetry"). Terminó con un doble encore: "Human behavior" y "Joga", seguidas de una canción inédita titulada "Está en tus manosî". Björk y el coro aplaudían y levantaban las manos. El mensaje era sencillo: "está en nuestras manos". ¿Qué? Todo. Hacer, deshacer. Todo está en nuestras manos".
Crónicas bruselianas
El hogar secreto de Björk/// Por Marco Appel///
Bruselas, Bélgica. El precio de entrada no era el habitual para un concierto de este tipo en esta ciudad, donde se puede ver a Depeche Mode, Manu Chao o Tindersticks por seiscientos francos belgas. O a Dave Clark o Jack de Marseille por cuatrocientos en algún club electrónico. El de Björk costó mil seiscientos francos belgas en galería, poco más de trescientos pesos.
Aunque tengo mis preferencias, nunca he sido un incondicional de nadie, así que en un ejercicio de sensatez me entregué más a la curiosidad que a dejarme cegar por el indiscutible talento de la islandesa.
Björk venía con orquesta y un coro de quince mujeres esquimales. Además la acompañaba (y le abría) Matmos, la estupenda pareja de músicos neoyorquinos que ha sacado del baúl de los recuerdos la electrónica experimental de los años ochenta y que colaboró en Vespertine, el nuevo disco, en una atmósfera más intimista que los resplandecientes Homogenic y Debut. Por otra parte, la presentación tendría una envoltura perfecta: el Cirque Royal, un viejo auditorio circular con capacidad para no más de cuatro mil personas.
El concierto se dividió en dos sets, en total dieciocho canciones con una duración de dos horas. El escenario completamente blanco. De inicio, una ligera nevada artificial, los ruidos incidentales remitían al crujir de la nieve al caminar, al tono de un fax o de internet. Eran señales que no dejaban lugar a dudas: Björk estaba en casa, su casa secreta en Islandia, la misma en la cual grabó el álbum más introspectivo de su carrera.
Representando a una princesa azul de rostro blanco en la primera parte o a una especie de demonio con el rostro pintado de negro en la segunda, Björk pasaba del nuevo repertorio al anterior -incluyendo el Selma’s song- y viceversa, sin mostrar incoherencia alguna. Igual sucedía con su cuerpo y sus siempre hiperquinéticas emociones, aunque se tratara de permanecer en un sitio: de la delicada energía en "Hyper-balad" o en la extraña versión minimalista de "Army of me", aterrizaba en la tristeza desdramatizada de "The anchor song" o "Harm of will", y de la ascéptica sensualidad en "Like someone in love" -con la virtuosa arpista Zeena Parkins- terminaba con la ternura implacable de "Cocoon". Cierre mejor no pudo haber con "Human behaviour".
Cosa aparte fue la calidad auditiva, un sonido de alta definición -casi como escuchar un cd- pero respetando la fuerza en vivo de los instrumentos acústicos, empezando por la orquesta de cuarenta músicos.
A una altura de quince metros sobre el escenario colgaba todo tipo de bocinas. Los especialistas dicen que es lo último en ingeniería de sonido para salas de tamaño medio e incluye unas pequeñas cajas emisoras de ruidos incidentales, las cuales se colocan en las partes más altas y esquinadas del auditorio.
Björk es la cantante pop más completa y creativa de la actualidad. Lástima que México no esté dentro de sus planes de gira; es comprensible, sería incosteable.



Creditos
Textos: Lorea Canales y Marco Apple Para: La Mosca En la Pared Fotos: Björk.com e